11s a pie de Marquesina de Hipercor

No sé si escribir mi crónica de la “no fiesta” de la Diada. Estoy segura de que alguno me dirá que así consigo hacerle propaganda a la peña arturista.

Me lo estoy pensando.

Ayer por la mañana era “festivo” y al salir a dar un paseo me encontré con la más que previsible situación de ver por el barrio más gente de la del habitual en un festivo por la mañana y considerando que la Av. Meridiana no me queda lejos. Los del tramo de Hipercor, y advierto que no sé ni me importa qué números de tramo tenían, aparcaban a uno y otro lado de la Meridiana si es que no venían en autocar con “torta” y refresco incluídos.

Había yayas ataviadas para la ocasión, perros con esteladas al cuello, algunos ayudando a abonar las calles de un barrio ya de por sí lleno de dueños descuidados, familias que caminaban con sus niños “estrellados” con banderas al cuello a las 12 del día. Supongo que cuando uno va a fundar un país hay que ir poniendo al niño en situación aunque haya que atarle una bandera durante 6 horas seguidas, no sea que a la criatura la independencia le pille por sorpresa. El ambiente era, como dicen en el país de los unicornios, “festivo y familiar”. Yo soy muy enemiga del nacionalismo pero negarles lo festivo y familiar sería calumniar. Lo más mono sin duda eran los bebés indepes rumbo de la Meridiana en cochecitos “estrellados” o llevados en portabebés “estrellados”.

Como era muy pronto, a pesar de que eran bonitos y el panorama muy interesante tuve que volver a casa. A diferencia de las sacrificadas familias del tramo Hipercor, yo estaba cerca y si quería “ir a la Vía” podía descansar antes. Y fue tal cual.

Las 17:14 me pillaron justo debajo de la Marquesina de Hipercor.

Por el camino un niño de unos 7 años cantaba aquello de “in- inda- indapandancia” y su amigo lo miraba y le preguntaba si se había vuelto loco. En la acera había sentados otros con cara de estar acalorados, cansados y “hasta el moño”. Pero eso no tiene ninguna importancia, por supuesto. Por la megafonía se daban instrucciones claras y sencillas. La gente iba dispuesta a seguirlas y está acostumbrada al mensaje poco sofisticado y autoritario de la ANC, llevan años de entrenamiento en tv3. Habían ido a pasar el día a esa avenida de Barcelona para esperar el momento de levantar las manos cuando la megafonía lo indicase, seguir las consignas para la foto aérea y dejar que sus padres escucharan a una emocionada Mónica Terribas describir lo fantástico que era todo aquello que desde la “altura niño” no se ve, ni se oye, ni falta que hace.

Bajo la Marquesina me pillaron las 17:14, la foto aérea y el encuentro con un gran amigo sobreviviente del atentado de ETA en Hipercor quien por cierto cuenta que las Diadas antes eran más solemnes. Como en ese sitio acabó tirado cuando consiguió salir con su mujer en brazos conoce bien el sitio y quedamos para mirar el show desde allí. Pensábamos que a los invitados batasunos a la celebración les pondrían una tarima o algo al lado de Hipercor para recibirlos en condiciones pero no estaban allí. Y la verdad es que estaban como corresponde, con las autoridades e invitados especiales al evento. La gente de la performance se dispersó en cuanto pasó su turno de salir en la foto. La demostración había terminado ya habían puesto su grano de arena.

Seguían ondeando delante de nosotros las esteladas, alguna ikurriña, una bandera negra y la cruz de san Jorge. Me llamó la atención que en en las farolas había abundante propaganda electoral de “Junts pel Sí”. La campaña electoral ya había comenzado ayer pero en esa zona de la Meridiana había propaganda sólo de esta “formación” . No me atrevo a afirmar que la habían puesto para la ocasión ni a acusarlos de utilizar la pseudofiesta como acto partidista, que para esto ya está la Junta Electoral, que por cierto ha obligado a TV3 a compensar a los otros partidos por la cantidad de horas dedicadas a este evento que ellos sí consideran partidista.

Cerca del tramo se veía a los “bomberos por la independencia” y a los lados algunos chiringuitos muy bien puestos donde vendían gorras esteladas, camisetas y otros objetos promocionales. Las papeleras de la Meridiana rebosaban latas de cerveza y refresco, cómo no, el día es largo y el tramo no da para mucho y hacía calor. Los bares hicieron la venta del mes.

Frente a nosotros había 4 váteres portátiles, uno al lado del otro( de los de puerta, no de los urinarios masculinos de Colau ) pero eran claramente insuficientes. En la pared exterior de Hipercor había un mapa de la localización de los “Urinarios oficiales de la Vía” y una lista de los comercios del barrio que se prestaban a dejar los suyos y a dar servicio a los asistentes al magno evento. Hay que arrimar el hombro, el váter y lo que haga falta y caer en la lista de los buenos.

La verdad es que el tramo Hipercor estaba muy bien puesto a disposición de quien viniese a la performance. Como estos días habíamos oído que alguien pondría una ofrenda floral debajo de la marquesina donde cada año se reunían los sobrevivientes del atentado de ETA miramos pero no era así. No esperábamos que el rumor fuera verdad.

Oída la Terribas anunciar un millón de asistentes y aplaudir la chaqueta de Xavier Sala i Martín y visto el panorama, los chiringuitos, listados, polis de paisano, niños llorando, gente que intentaba volver a sus casas y demás parafernalia decidimos que la cosa no daba para más y nos marchamos con muchos de los que llevaban todo el día esperando la foto.

Lo que viene después es el baile de cifras, los diarios de aquí y de allá, las declaraciones de insumisión y otras gracias que muchos ya habréis leído. Lo que mi compañero de marquesina y yo vimos eran masas vestidas de modo hilarante, masas obedientes, gregarias y disciplinadas que “tomaron Barcelona” con sus banderines, sus punteros y sus latas de cerveza. La foto aérea muestra mucho amor pero desde abajo a pie de “zona cero” había unos cuantos que se creen que declarar una independencia es como cambiarse de compañía de telefonía o cambiar de Chiquipark para el siguiente cumpleaños.

Ahora viene la fase de utilizar las aguas y las almas removidas en la fiesta para sacar votos o más bien escaños. Pero los no nacionalistas tenemos suerte. Los votos no los cuentan los medios de comunicación ni la Guardia Urbana y los niños “estrellados” son monísimos pero no votan.

Artículo publicado el 13 de septiembre en http://www.eldemocrataliberal.com/

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