Muertos en vida. Historias de Tractoria profunda.

Hoy os hablaré de una historia que comenzó hace 7 años en un pequeño pueblo de montaña de la Tractoria profunda.
Este es un bonito pueblo cuya principal fuente de ingresos es la estación de esquí que hay unos kilómetros montaña arriba. Hasta hace 7 años todo transcurría con “normalidad”. Durante el invierno subían y bajaban esquiadores y residentes a tiempo parcial y las casas del pueblo seguían habitadas por la gente de siempre, esos que aquí se llaman “los de toda la vida”. Las casas se levantaban, se reformaban, crecían o decrecían según la necesidad y el gusto de algunos y ante la vista de otros que siempre habían sido espectadores mientras pasaba la vida, el trabajo, los hijos que compartían clase y vida con los vecinos, el bar del pueblo con los de siempre y todo eso tan normal por aquellos lares.
También era perfectamente normal que elección tras elección hubiese una lista única, de la cual formaban parte el alcalde y su familia, dueños de la empresa encargada de llevar a cabo las obras públicas del pueblo.
Una de las vecinas de toda la vida, que hacía tiempo que observaba y sufría los desmanes urbanísticos de aquel pueblo decidió denunciar la falta de transparencia con la que veía que actuaba el consistorio en la asignación de obras y concesión de licencias. Tuvo la fortuna de verse apoyada por dos recién llegados que presentaron una lista y resultaron electos concejales por un partido supuestamente no nacionalista. Ahí comenzó el calvario de todos.
El relato pormenorizado de los hechos no cabe en un post ni en dos y esta vez empezaré por el final. Los concejales acabaron el mandato como independientes, fuera de su partido y fuera del pueblo.
La denuncia al consistorio prosperó y los afectos a la empresa familiar organizaron una cacerolada en casa de la vecina una mañana que sabían que estaba reunida con los concejales. De un día para el otro la gente con la que habían compartido colegio, café, vida en la calle, entierros y fiestas apareció con la cacerola fuera de casa para evitar que siguiesen tirando de la manta y para que la vida del pueblo y sus caciques no se viese alterada. La vecina en cuestión fue sancionada económicamente por haber hecho en su casa obras que no hizo.
La familia tuvo que cerrar su negocio, no hay en la comarca quien dé trabajo al buen carpintero de cincuenta y tantos años. Pero no es todo. Las ruedas de los coches amanecían pinchadas a menudo, sus alquileres aumentaban desorbitadamente y la familia vivía en el pueblo como muerta en vida y negándose a marchar.
De pronto, una valla fue cortada y los animales empezaron a desaparecer. Y la pesadilla sigue. Tenían 4 perros; 3 comenzaron a mostrarse abúlicos y a comportarse de manera extraña. Después de unos días la vecina decidió acudir al veterinario del pueblo. Los resultados de las analíticas fueron decisivos. Habían sido envenenados con Paraquat, un potente herbicida cuya comercialización actualmente está prohibida en España por la alta toxicidad de su principio activo.
Es un herbicida que actúa por contacto, de acción rápida y no selectivo (hierba que toca la elimina). Suele usarse para matar malezas. Para los humanos y otros mamíferos es tóxico y su efecto parciamente reversible con carbón activado administrado a tiempo. De no aplicarse un antídoto el intoxicado muere a los 3 o 4 días de la ingesta. Es tolerado cuando se aspira pero mucho más tóxico cuando la ingesta es oral. Los pulmones del sujeto comienzan a desarrollar tejido fibroso que termina por obstruir el aparato respiratorio y el intoxicado muere por asfixia. Además, se producen fallos cardíacos, hepáticos y renales que se han observado en las personas que han estado crónicamente expuestos a aquel herbicida aunque fuese en forma diluida.

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En la finca se encontraron cuencos con agua que no habían sido colocados por los amos de los animales. Hubo dos perros intoxicados y con secuelas y una hembra de 7 años murió. 4 de sus 5 cachorros sobrevivieron gracias a una cesárea post-mortem.

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La lectura de la documentación legal y médica del caso me resultó abrumadora. Estaba asistiendo a la destrucción de la vida de una familia. Luego, hablando con algún amigo me dijo: “este es sólo uno de tantos casos”.

El vecino de Tractoria profunda (y no solo de allí) ha de saber que nadie tiene derecho a cuestionar el antiguo sistema caciquil, que más vale que cierre bien los ojos o mire para otro lado cuando ve cómo una cúpula se enriquece a costa del bien de los vecinos, algunos de los cuales están satisfechos con que así sea, todo sea dicho.

Pero esto no acaba ahí. Hoy, 20 de abril de 2018 me entero de que a los muertos en vida, el ayuntamiento intenta borrarlos del padrón municipal, todo esto sin dejar rastros de delito que haya que perseguir.

Está pasando aquí y ahora frente a nuestras narices. No hablo de Sicilia, ni es una ficción de novela negra sueca, ni me refiero los Zetas que aparecen para cobrar cuotas que dan al traste con el comercio de ciudades enteras y tampoco se trata de un relato de Ciudad Juárez.

¿Cuál es el precio que han de pagar los que no se doblan ante la mafia? ¿Cuánto de esto sucede fuera de los pueblos? ¿Está generalizada en Cataluña la persecución al que tiene ojos en la cara y boca para hablar? ¿Hasta cuándo?

Publico hoy este texto que tenía a buen recaudo cuidando de no dar nombres por preservar lo que queda de la integridad física de los involucrados.

¿Continuará?

 

 

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El mausoleo nacional-catalanista del Born

He ido para que no me lo cuente nadie y quizás la noticia es que conservo intacta la capacidad de asombro ante la manipulación histórica, arqueológica y política financiada con fondos públicos. Si usted me está leyendo, sepa que le ha costado una pasta el sitio por el que me he paseado con un amigo tan friki y con tantas tragaderas como yo. Esto le da derecho a saber lo que hemos visto.

El viejo Mercado del Born es un bonito y excelentemente restaurado edificio de tiempos de la exposición universal de Barcelona. Iba para biblioteca provincial cuando se destaparon los restos arqueológicos de una zona bombardeada que Felipe V había hecho cubrir con tierra. No es la única zona con restos en Barcelona pero, a diferencia de otras zonas descubiertas que finalmente la Generalidad optó por cubrir con obra pública, parece que en el Born era más rentable museizar que tapar, ni aunque fuese con un suelo de cristal que permitiese el acceso o la vista al yacimiento sin renunciar a la biblioteca. De ahí a revestir esas paredes de un relato mítico sobre una Barcelona próspera que fue arrasada por los Borbones y que sigue oprimida hasta hoy han ido solo unos pocos años.

Es verdad que al excavar se encontraron paredes, pavimentos, zonas por donde discurría el agua, cerámicas azules catalanas, valencianas e italianas(pocas) datadas desde el siglo XVII y el XVIII. Para quien haya visto el Templo Mayor de la Ciudad de México, Caesaraugusta en Zaragoza, Ampurias en el Ampurdán, el Foro en Roma o incluso el pequeño poblado romano de Olérdola, que son sitios que se me ocurren ahora, lo que hay en el Born si bien es reseñable, dedicarle un mausoleo y sus correspondiente dinero público a unas calles, que seguramente no revelan más que las de dos barrios más allá, parece un tanto excesivo a menos que se haga con alguna intención además de las puramente científicas. Bajo las ciudades están los restos de las vidas de las personas de otras épocas y Barcelona no es excepcional en eso. Lo excepcional, es el trato que se ha dado a algunos de los restos de la ciudad. Como ya dije, este no es el único barrio con restos de la época pero estos han sido “bien utilizados”.

Intentaré compartir con el lector más sensaciones que informaciones respecto a la visita. Quien esté interesado en la parte científica del tema puede consultar la carta arqueológica del Born aunque hay que decir que esta solo incluye los restos de la “Barcelona de 1714” y que la zona no está terminada de excavar. Cito a  Arqueòleg glamurós ( @arqueoleg ) : “El yacimiento no está acabado excavar ni mucho menos: Solamente se ha sacado la runa que cubría las estructuras del 1714. Debajo hay restos de la Barcelona comercial de principios de la edad Media de los siglos XIII –XIV, los suburbios tardomedievales o posibles tumbas vinculadas a la necrópolis tardoantigua de la iglesia de Santa María de las Arenas u otra islámica del siglo VIII. Pero para documentar eso habría que desmontar estructuras del 1714…”

Ahora si me acompañan, vamos a la visita. A la entrada, preside esta plaza prácticamente vacía el mástil de 17, 14 metros de alto con una bandera catalana y una placa (dicen que muy cara) que lo rodea, cuya leyenda honra a los héroes de 1714. No sé cuáles catalanes son los héroes y mártires del sitio porque en ambos bandos había catalanes y soldados venidos de otras tierras. Tampoco entiendo qué pinta la exaltación patriótica en un recinto supuestamente arqueológico si solo se pretende mostrar reseñar y explicar lo encontrado a menos que ese no sea el objetivo.

El acceso al recinto del mercado para mirar las ruinas desde los balcones es gratuito a no ser que uno quiera una audioguía o una visita guiada. La audioguía se obtiene previa entrega del DNI en prenda, para prevenir que a alguno le dé por escuchar en casa los tesoros del lugar. En el artefacto han grabado todos los textos escritos dentro del museo uno a uno y alguna cosa más, de modo que mi sacrificado acompañante y yo la aguantamos poco rato y optamos por leer y compartir impresiones.

El relato del museo comienza en la Barcelona de 1700, que para no hacerles el cuento largo, era una ciudad próspera a la par que moderna, tolerante y elegante donde convivía gente de distintas procedencias y culturas. Hasta el inicio de la guerra básicamente eran todos muy felices y comían perdices.

Se cuenta que antes de la guerra de sucesión los habitantes de la ciudad tenían sus almacenes de hielo, hacían bailes y chocolatadas en terrazas, caminaban por paseos con pintas vienesas y los galanes con peluca se arrodillaban para pedir matrimonio a sus amadas.

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Se expone una amplia muestra de platos de cerámica y recipientes de cristal, que según relatan, fueron encontrados en la zona. Parece que es cerámica azul catalana de la que entonces se hacía en Poblet y que se encontraron cientos de miles de platos de estos.  He visitado unos cuantos  museos arqueológicos y he visto pocos con las fechas  probables de hechura de las piezas tan exactas como este museo. Esto, por lo visto, no es extraño dada la cercanía de la época. Claro que es más fácil datar  la Barcelona de 1714 que los estratos de la Sierra de Atapuerca. Estas ruinas son muy recientes y están en excelente estado de conservación pero según  cuenta Arqueòleg Glamurós ( gracias de nuevo por la paciencia y las explicaciones) hay mapas detallados de la zona anteriores a la excavación del yacimiento y se conocen incluso los nombres de las calles y de los propietarios de cada casa.  Entonces, además de ser bonitos, y conservar buenas alturas de muros los restos destapados no aportan  ninguna información que no fuese conocida con anterioridad.

Se habla de testamentos encontrados y documentos varios, he llegado a ver hasta empuñaduras de espada  de 1710. La mayoría de los elementos tienen, como es normal fechas aproximadas dentro de pequeños márgenes pero la exactitud de las espadas (seguramente de algún mártir) solo había yo visito en  sitios que no necesitaban excavarse.

Según avanzábamos por la sala que explica cómo era Barcelona antes de los Borbones  iban apareciendo piezas, de Barcelona y de otras zonas y épocas que a veces daban la sensación de no encajar en un  relato que obviamente está  escrito antes de montar las piezas de museo.  Los museos arqueológicos se construyen y las exposiciones se montan al servicio de las piezas que supuestamente tienen un valor histórico y científico. El Born tiene piezas y leyendas puestas ahí al servicio de un relato y un discurso político.

Esta incomodidad de las fechas perfectas y la Ciudad de las Maravillas destruida me embargaba cuando salimos de la sala para descubrir que la historia de la destrucción de Barcelona y los horrores que han hecho que nunca más sea el paraíso había continuado después y lo que es peor, aún no se acaba.

El yacimiento está rodeado por paneles que describen las terribles torturas que sufrieron los demócratas subversivos en Barcelona a manos de la Guardia Civil. En un mapa de 1973 se localizan todas las comisarías de policía y Guardia Civil de Barcelona. Se ve que los catalanes eran todos  de izquierda, antifranquistas y súper-beligerantes. Busqué algo sobre los escamots peo no vi nada, la verdad. Será que eso no encajaba en la historia de 1714 tan bien como la represión “fascista”. En fin.

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La exposición sigue en ese tono hasta que uno llega, conteniendo el aliento,  a la transición y termina con un llamamiento a la libertad de los catalanes, bandera estrellada incluida.

Suerte que dentro del recinto  hay un chiringuito ( El 300 del Born) donde quitarse el disgusto comiéndose un simpático “bocadillo botifler” que por supuesto está hecho de morcilla, que aquí hay que simbolizar hasta última gota de sangre vertida por la patria. Si al final el visitante aún se siente poco patriota para eso hay  una librería maravillosa donde comprarle a los niños algún libro en el que  no quepa un español más ni una estrellada menos.

La experiencia me dejó la sensación de haber sido llevada  de la mano por la historia de un pueblo oprimido con muchas ganas de liberarse. El hilo conductor del paseo siempre lleva hacia un final épico. En ningún momento me sentí espectadora del trabajo hecho por científicos que trabajaron  para desentrañar y  explicar lo que había allí. Ciertamente,  en cuanto  a la ardua labor arqueológica, la museización del Born hace muy poca justicia. Cuentan algunos de los empleados  del museo que va poca gente, tan poca que se puede entrar gratis (total para eso pagamos impuestos) y  que el recinto solo suele llenarse cuando llevan chavales de colegios a hacer la visita del noensestimen i ens volen aixafar para ver si los amos ganan algún adepto y la causa aguanta un poco más.

Y ya lo ven, para el catalanismo nacionalista obsesivo y creyente el  mausoleo del Born es la prueba fehaciente de que los españoles no somos buena compañía y de que hay que marchar. Bueno, marchar no, más bien quedarse con todo.

Postdata: Hoy , 28 de marzo de 2018, casi habría que añadir algún trozo del proceso independentista al mausoleo porque a esta hora los autores del desastre y la mentira ya se han estrellado, no sin antes arrastrar la frágil coexistencia ciudadana.

Este post  se publicó originalmente en Central de Opinión el día 7 de diciembre de 2016.

 

 

Despedida

Me ha costado meses decidirme a escribir este post.  Y ya me perdonarán los lectores, pocos o muchos, pero lo escribo para mí y seguro que no será de los mejores.

Yo tuve una Barcelona. Fui muy barcelonesa, muy dueña de cada rincón de una ciudad donde me enamoré y de la que me enamoré. Me dura lo primero y hoy finalmente he decidido despedirme de la preciosa ciudad de la me apropié y después perdí.

Recuerdo el miedo que  sentí el día que decidimos comprar  un piso. Tener algo en Barcelona me ataba a ella  y me alejaba de la vida y de los quereres que poco antes había dejado al otro lado del Atlántico. Esa casa empezó pronto a ser la mía en aquella que era cada vez más mi ciudad porque yo quería.

Pasaron 17 años. Los caminos que un día tuve que seguir con instrucciones o mapas se hicieron cotidianos, pasé muchos de los mejores y peores días de mi vida y tomé decisiones trascendentes en el que era mi  sitio en el mundo. Nadie me acogió en Barcelona, primero porque Barcelona no acoge  y segundo porque yo tenía quien me quisiera y una ciudad que quería  porque había decidido que fuese mi casa. Pero ahora ya no lo es. Poco a poco dejó de serlo.

Mis hijos fueron al preescolar, la primaria y más en Barcelona; guardamos con cariño los vídeos de una niñita de ojos negros que apuntaba maneras de bailarina danzando “la Castanyera” por el pasillo de casa,  atesoramos el recuerdo del  nene regordete que comía “macarrons  y fresas con asucrar” (un híbrido entre sucre y azúcar), exportamos el “cargol treu banya” y “la gallina turuleta”  igual que trajimos a Cri Cri y a Timbiriche.

Luego,  con menos cariño, hemos ido atesorando los mails de alguna madre de clase enfadada porque no eramos catalanistas y hacíamos activismo antiseparatista, las malas caras, los padres de amigos que vetaban  a los críos en sus casas, los follones que he tenido que montar una y otra vez  en el colegio para  que la política se quedase fuera de clase, el abandonar la sinagoga  porque enviaba propaganda para la vía catalana,  la vecina perturbada que ponía esteladas  y mensajes escritos en el buzón, los “amigos” que se cagaban en España pensando que uno tenía que oírlos porque aquello era legítimo, los idiotas que decían que respetaban todo pero que no les hablases de la selección española porque preferían ir con Dinamarca, el marido harto del barrio y de la mierda amarilla y estrellada en los balcones. Y tragamos mucho tiempo. Barcelona era nuestra casa. Cuando pocos salían a la calle y decían cosas yo pasé una temporada intercambiando cartas y respuestas con el Community Manager de Xavier Trias para pedirle cuentas al alcalde por haber llenado la Pedrera de  carteles de “Gelats per postres” países felicísimos  y otras sandeces    y el pariente y yo limpiamos de carteles amarillos y a plena luz del día todo el parque de la Maquinista antes del 9N.

Años enteros fuimos los rojigualdos de Sant Andreu. Desde lejos se veía nuestro balcón debajo de las dos esteladas del motivado del séptimo. Desde abajo los demás veían unos españolazos y nosotros veíamos los atardeceres del Tibidabo. Era nuestra casa. Nos sentíamos seguros y tranquilos dentro pero el ambiente empeoraba por momentos. Nuestra ciudad se volvía inhóspita y sabíamos, que si las condiciones laborales se diesen, habría que cambiar de sitio. Yo me aferraba a Barcelona mientras se me escapaba  entre los dedos. Intentaba mantener los trozos pegados pero ya no podía obviar que el espacio social se estrechaba y las renuncias se acumulaban.

Dediqué muchos años a vivir exclusivamente para cuidar de mis hijos y hacerles  de escudo antiadoctrinamiento nacionalista. Amaba tanto mi casa que había momentos en que estaba dispuesta a seguir haciendo de escudo y tolerar el ambiente. Nos teníamos unos a otros y quería que me bastase.

Aquellos días aciagos tuvieron su premio. Los días de hacer de escudo me acercaron,  sin proponérmelo,  a los que han sido los mejores compañeros de fatigas y  me convertí en “una charnega más” que a veces se sienta a echar unas risas delante de una mesa llena de resistentes hasta el moño de supremacismo y que comparte con ellos un pequeño oasis donde nos consolamos el cabreo y nos contamos historias.

Con toda la ambigüedad del mundo llegó el día de decidir si quedarse y arriesgarse a lo que venía en los institutos, universidades, butifarréndums varios, independencias interruptus y lo que hiciera falta o marchar a donde nuestros vivos nos recibían cada poco cuando teníamos que sacar la cabeza de lo que había dejado ser nuestra casa para convertirse en Mordor.

Después de una semana sin dormir, unos cuantos ansiolíticos y un par de kilos menos llamamos a la inmobiliaria y les dejamos venir a hacer fotos.  Era tan bonita que se vendió en dos días. Los desaguisados de encontrar una nueva morada (que no fueron pocos) y mudarnos os los ahorro porque “bien está lo que bien acaba”.

La integración social de dos adolescentes y  el Instituto eran la mayor de nuestras preocupaciones y fueron sobre ruedas. Nuestros hijos  han  flipado a distancia con el butifarréndum 2.0 y se han reído de los nacionalistas como se ríen los aragoneses que están hartos de los protagonistas de todas las películas. Si hablamos de acoger ellos si que han sido acogidos desde el día 1.

Yo me he  consolado viendo mi trozo de Moncayo, que no es poca cosa,  cada mañana desde la ducha y leyendo a los amigos del “oasis charnego”. Desde el 4 de julio duermo como bendita. Voy encontrando mi sitio en esta ciudad  que hace muchos años es mi guarida  y ahora, mi casa. Lo es.

Me despido ya  de la que fue mi Barcelona con la esperanza de que reviva un día jaleada por los muchos  desacomplejados que se niegan a que siga siendo esa pesadilla en que se ha convertido. De ella me quedo con lo aprendido y por supuesto con vosotros siempre y al pie del cañón.

 

 

La seño Terribas entrevista al nuevo (Torrent)

Esta mañana la activista nacionalcatalanista  Mónica Terribas ha hecho como que entrevistaba al nuevo (en sentido amplio) presidente del parlamento catalán, Roger Torrent.

Alguna cosa hay que decir acerca de las respuestas del chaval cuyo mayor mérito conocido para liderar el parlamento es el de no estar imputado. Mucho hay que agradecer la guía de la señora a la que le pagamos un montón de dinero  para que convierta la radio pública en un mítin continuo a favor del golpismo.

Torrent comenzó diciendo que le toca defender las voces de los 135 diputados, de los que están y de los que no pueden estar, también y denunció que haya escaños vacíos y  diputados que no puedan, por su ausencia,  defender la opinión de sus electores. Corramos un tupido velo sobre si dicha ausencia tiene o no relación con algún delito.

A Mónica Terribas le sobraron  ocasiones para recordarle a Torrent, en plan Pepito Grillo a la inversa, que la opinión de los letrados del Parlamento no es vinculante y machacar la idea de que si los letrados determinan que la investidura telemática de un presidente  es imposible es competencia de la mesa decidir lo que crean más oportuno. Supongo que lo más oportuno para Terribas es ignorar lo que digan los letrados  que están para lo que están.

El miedo no anda en burro (búsquese en expresiones mexicanas) y Torrent va con pies de plomo. Insiste en que hay que respetar la institución y lo que representa  pero también el mandato democrático. Por supuesto la entrevista se encamina hacia el pseudoreferéndum del 1 de octubre y sus resultados y  este presidente no puede menos que decir que él está para defender las decisiones de los catalanes (lo que sea que esto signifique para él) y los mandatos democráticos resultantes de las urnas, también las del 1 de octubre. Acabáramos. En las entrevistas a veces hay fango y si no tienes tiempo de pensar en  caminos alternativos te acabas ensuciando los zapatos y llegas al final hecho  un crío en una tarde de charcos.

Mónica Terribas quiso saber si Torrent cree que Cataluña es una república y el chaval, que hasta ayer decía en su Biografía de Twitter que era diputado de la república catalana, desvió el tema y solo dijo que “venía de aquí”. El “vinc d’aquí” me permito (porque es mi post, solo faltaría)  interpretarlo como “para allá voy”, en vista de que Torrent repite en varias ocasiones que no piensa renunciar nunca a sus convicciones.

Ayer habló de “coser Cataluña” sin embargo a Terribas le dijo que él cree que la sociedad no está rota “aunque desde el 1 de octubre hay voces que insisten en la existencia  de una fractura social”. Ella le recriminó (sí, a mí me parece una recriminación) que si él considera que hay algo que coser, entonces se infiere que acepta  la existencia  de la fractura que de acuerdo  con”Ciudadanos y el PP ” es obra de los independentistas. Como Torrent no sabe salir del atolladero y ella no lo ayuda (los años), él cae como un novato en su discurso más genuino y dice “SOM UN SOL POBLE” e insiste en contribuir a que la sociedad catalana siga siendo un solo pueblo (sálvese quien pueda).

Su labor, según cuenta, con Terribas al lado diciendo: “¡sí, sí!” es que vuelva la política y que los debates sociales  regresen a las instituciones y salgan de las cárceles y los tribunales, mismos que su partido y socios llevan años pasándose por el arco del triunfo. El flamante presidente celebra que los catalanes recuperen el control de sus instituciones perdido con el (pérfido) artículo 155 . En fin, como si el control de las instituciones hubiese sido utilizado para algo bueno y no para convertir el Parlament en el hazmerreír de Europa y  otras democracias. Larga vida al 155 que acabará cuando haya gobierno de carne y hueso, no antes.

La entrevista termina con el recordatorio por parte de la seño de que si cumple con el supuesto mandato democrático (pobre democracia)  le puede caer una querella. Ya veremos. Yo creo que Torrent tira al monte y si no ya están Terribas y otros  bienpagaos  y con canas para empujarlo.

¿Quién sigue pensando que ha sido conciliador?

 

 

 

 

 

Los Baby Blocs de la República catalana.

Este 8 de noviembre dejó, entre otras, las imágenes de niños pequeños sentados en medio de la C32, otros pintando carteles para la liberación de los “presos políticos o bebés llevando pancartas del sí a la independencia, por mencionar solo algunas.

La progresía y los justificadores oficiales de todo lo que huela a hispanofobia se empeñan en que si hay huelga y los niños no van al colegio algo hay que hacer con ellos. Los hay más iluminados que opinan que para un niño pequeño es muy formativo ir (eso sí, muy bien informado) a acompañar a sus progenitores mientras hacen piquetes de los que cortan fronteras, autovías o vías de tren. Sin embargo el Baby Bloc no es, ni mucho menos, una simple solución “canguril”.
En el mundo del activismo antisistema es bien conocido que hay gente partidaria de que los niños participen de las protestas de los mayores. A las zonas de protesta donde hay criaturas se les llama Baby Blocs. Su uso está extendido también entre grupos feministas que defienden la crianza colectiva.
Algunos grupos radicales explican que la paternidad y la maternidad pueden limitar las posibilidades de los progenitores para el activismo porque tienen que encargarse del cuidado de sus hijos ( y no vaya a ser que tener criaturas suponga tener que renunciar a algo, Dios los libre). Al llevarlos consigo pueden seguir activos y cuidar de los niños sin renunciar a la protesta a la vez que los “educan” compartiendo con ellos experiencias. La parte de usarlos como escudos, aunque esta no sea la frase políticamente correcta, es otra de las razones de ser de los Baby Blocs.
Un grupo de activistas anticapitalistas de Quebec lo define así: “Es un espacio amable para niños dentro de las manifestaciones y acciones de protesta… Los Baby Blocs proporcionan a los niños y otras personas un modo más seguro de participar en una manifestación a la vez que proveen a la misma de una capa extra de protección para retrasar las agresiones policiales. Dicen que “con el uso de buenos protocolos de seguridad para el Baby Bloc los participantes pueden evitar las cargas policiales en la mayoría de las ocasiones”. A saber a qué se refieren con “buenos protocolos” cuando van a cortar autopistas, enfrentar cargas policiales y cabrear gente que tiene necesidad de llegar a trabajar, a su casa, a un hospital , etc.
Los anticapitalistas  creen que las actitudes agresivas de la policía se ponen en evidencia cuando los agentes se encuentran con actividades infantiles en medio de una protesta. Los progenitores que organizan Baby Blocs aprovechan la oportunidad para hablar con sus hijos acerca de la “brutalidad policial” y para que comiencen a sentirse parte activa de una sociedad capaz de defender sus propios derechos, para que vean la fuerza que tienen las protestas y se hagan preguntas al respecto. Algunos relatan experiencias en las que desafían a los agentes cuando les sugieren salir de alguna demostración pública en la que participan con niños pequeños porque hay peligro para ellos (recordad la imagen de un antidisturbios convenciendo a un padre para que sacase a su hijo de un colegio “electoral” el 1-O) . A veces se niegan a abandonar las manifestaciones y arguyen que son más peligrosos los policías que los manifestantes.
Algunas familias decidimos  enseñar a los hijos cómo ser parte activa de la sociedad en la que viven compartiendo y defendiendo el producto del trabajo propio o conjunto y fomentando el esfuerzo y el respeto.  Otros, como los antisistema,  los llevan a cortar autopistas para defender a gente que se ha saltado las normas democráticas y esto lo consideran incluso lúdico y hasta suele ir acompañado de actividades en familia (qué guay).
Es curioso que se hagan Baby Blocs en países del primer mundo y se enseñe a los niños a observar la “brutalidad policial” a la vez que se los usa para evitar una violencia que no se espera que suceda mientras ellos están allí. Es decir, los padres y madres progres que practican esta actividad lúdico-provocadora-educativa en realidad confían plenamente en la consideración de los agentes de la autoridad para con las criaturas. Si estuviesen  en otras  latitudes es probable que no se atreviesen a cortar carreteras con sus niños para que no los atropellasen.

Los padres irresponsables que han colocado a sus niños de parapeto, en el fondo e inconscientemente, saben que viven en un Estado de Derecho que quizás cuidará de la integridad de sus hijos aunque ellos los expongan de esta manera. Pero por lo visto, en estas horas bajas llenas de vergüenza y traición, la patria catalana necesita a sus hijos. Algunos seguimos esperando a que alguno se pregunte qué es lo que las criaturas necesitan y me da a mí que no es ni hacer pancartas ni cortar carreteras.

 

 

Institutos públicos incitan a menores a la huelga ilegal

Los institutos públicos de Educación Secundaria en Cataluña están enviando a las familias cartas como la que  verán al final de este texto para avisar ( que no preguntar) que los estudiantes irán a la huelga el día 28  de septiembre para manifestarse en favor del derecho a decidir.  Ahora resulta que los que no tienen ni edad suficiente para votar en unas elecciones con todas las de la ley  han decidido “mayoritariamente” manifestarse a favor del derecho a decidir, un derecho que  no existe y que si se ejerce conculca los derechos y libertades de 45 millones de españoles.

Yo soy de los que creen que los adolescentes son un gran activo si están  formados y educados pero esta carta les confiere derechos y responsabilidades que están fuera de lugar desde el punto de vista legal y desde luego deposita en ellos  decisiones que ningún país desarrollado querría que sus adolescentes tengan que tomar por él. Si queremos que algún día estén en condiciones de coger las riendas, ya no digamos de  un país, sino de su vida,  quizás habría que dejarles estudiar y formarse para ser personas de bien y no títeres de ningún proyecto político. Los Institutos  no tendrían que hacerse eco, en ningún caso, de convocatorias políticas lanzadas a los alumnos y si lo hacen es porque la dirección  está interesada o alguien  le obliga a hacerlo.

Hace días que algunos venimos advirtiendo que colectivos radicales relacionados con la educación están utilizando a los estudiantes, incluso a los menores de edad, como ” carne de cañón”  para sus reivindicaciones independentistas y movilizaciones callejeras.

Ante la inacción de las autoridades educativas para velar por los derechos de los estudiantes y la preocupación de muchos padres de familia se han escrito artículos y puesto en marcha numerosas iniciativas para dar a conocer las presiones que sufren las familias estos días aciagos.

La carta con la que termino este post  me fue  enviada por la madre de un alumno de 16 años  en un Instituto en Cerdañola.  Lo primero que llama la atención es, que en ella, la dirección del Instituto afirma que los alumnos deciden mayoritariamente ir a la huelga. Esto, dada su condición de menores, tiene sus implicaciones así que decidí consultar  a quien entiende del tema. De acuerdo con el abogado Maxo Benalal,  la figura legal  de la  huelga de estudiantes no existe. En todo caso esta es responsabilidad de los institutos.

Y  cito al Sr. Benalal: “El Art. 28.2 de la Constitución dice: “Se reconoce el derecho a la huelga de los trabajadores para la defensa de sus intereses”. El art. 11 del R.D.L.R.T. declara ilegales las huelgas que se inicien o sostengan por motivos políticos, las huelgas de solidaridad, cuando el interés tutelado sea absolutamente ajeno al de los trabajadores huelguistas… A partir de esto, huelga de estudiantes es simplemente una NEGATIVA de estudiantes a ir a clase. Los padres son muy libres de llevar o no llevar ese día a su hija o hijo al colegio o instituto,a lo que sí están obligados como padres es a justificar su falta de asistencia.

La herramienta que tienen los estudiantes, y que sería similar al derecho de huelga, es la que se ejerce a través de los derechos de asociación, manifestación y reunión amparados también como derechos fundamentales y libertades públicas, estos están reconocidos por la Constitución Española, pero que quedan fuera de la regulación del derecho a huelga.

Aunque en el ámbito general, la CE comprende estos derechos en el art. 21 (derecho de reunión pacífica y el derecho de manifestación) y el artículo 22 (derecho de asociación), así como en su normativa específica en la LO 9/83, 15 de julio, del Derecho de Reunión, y Ley Orgánica 1/2002, del 22 de marzo, reguladora del Derecho de Asociación, también hay diferentes leyes que regulan materias educativas y reconocen estos derechos de forma específica para los estudiantes. La referencia más importante, es la de los artículos 7 y 8 Ley Orgánica 8/1985, de 3 de julio, reguladora del derecho a la educación:” Artículo 7: Los alumnos podrán asociarse, en función de su edad, creando organizaciones de acuerdo con la Ley y con las normas que, en su caso, reglamentariamente se establezcan. Artículo 8: Se garantiza en los centros docentes el derecho de reunión de los profesores, personal de administración y de servicios, padres de alumnos y alumnos, cuyo ejercicio se facilitará de acuerdo con la legislación vigente y teniendo en cuenta el normal desarrollo de las actividades docentes”.

Además, tras las modificación de la Ley de Educación, en la disposición final primera y para la protección de los alumnos que ejerzan este derecho de asociación, reunión y manifestación, la ley también prevé que, dentro del ámbito de la ley y con comunicación previa, no puedan ser objeto de sanción: Las decisiones colectivas que adopten los alumnos, a partir del tercer curso de educación secundaria obligatoria, con respecto a la asistencia a clase no tendrán la consideración de faltas de conducta ni serán objeto de sanción, cuando estas hayan sido resultado del ejercicio del derecho de reunión y sean comunicadas previamente a la dirección del centro.

RESUMEN: La ley NO reconoce el derecho a huelga de los estudiantes, pero sí que ampara su derecho efectivo de manifestación, reunión y asociación en todos los ámbitos de la vida educativa, limitándolos eso sí estos, a la efectiva competencia de la regulación educativa cuando se ejerzan los derechos dentro del ámbito de protección de la misma y no a otro tipo de causas y azares. El ámbito, es EXCLUSIVAMENTE el de protección de la regulación educativa”.

Y explico: los alumnos  no hacen huelga. Pueden decidir manifestarse  como colectivo de estudiantes a partir de tercer año de secundaria  si el hecho de hacerlo está relacionado con el ámbito de su educación y si lo hacen como reacción solidaria con alguna causa esta ha de estar reconocida por la legislación vigente.

Los sindicatos radicales  de la educación interpelan a las familias hablando de libertad y represión franquista, llaman a manifestaciones unitarias como si lo unitario  fuese “el bien”, como si se pudiera obviar que los chavales no son “uno”, ni son iguales ni falta que hace  y obviando que en una sociedad plural es más que probable que muchos no se plieguen a sus deseos a menos que se sientan coaccionados. Los sindicalistas pancatalanistas promueven que los jóvenes salgan de clase y privan a quienes quieren estudiar de su derecho a hacerlo con normalidad y respetando el marco legal. Desde luego nadie puede decir que la vida en Cataluña  transcurra con normalidad.  Ni hablar ya de que las manifestaciones nada tienen que ver con la educación ni la protección de la regulación educativa por mucho que se empeñen en contarnos que “lo hacen por su bien”.

Desde aquí,  en nombre de de muchas familias, las que pueden  y otras que no se atreven a dar la cara por temor a que sus hijos sufran  represalias,  insto a las autoridades competentes a proteger a los  menores y mantenerlos alejados de protestas callejeras, incitaciones a la violencia y búsqueda de confrontación. Apelo a los docentes sin distinción de sus creencias o convicciones a respetar a sus alumnos como individuos y no utilizarlos como objetos políticos como hace años que vienen haciendo.

Ningún maestro que se precie puede ver con buenos ojos la división que cada día se ahonda en la sociedad y cuyo espejo más viejo y desgastado  es, desafortunadamente  la escuela catalana. Dejen a nuestros niños en paz y si no, espero que más pronto que tarde el estado de Derecho  se encargue de obligarlos a hacerlo.

A  continuación la traducción de la carta al castellano (original del Instituto)

Notificación huelga de estudiantes 28 de septiembre

Queridas familias,
Os comunicamos que el alumnado de 3º y 4º de ESO y de Bachillerato del centro se ha añadido mayoritariamente a la jornada de huelga del jueves 28 de septiembre, convocada por varios sindicatos de estudiantes.
Los comunicados de convocatoria de huelga de estos sindicatos dicen lo siguiente: Sindicato de estudiantes:
El 28 de Septiembre: huelga general estudiantil
Desde el Sindicato de Estudiantes entendemos que sólo a través de la movilización masiva de la clase trabajadora y la juventud podemos lograrlo y por eso llamamos a todos los jóvenes de Cataluña ya todas las organizaciones estudiantiles de la izquierda a responder unitariamente, poniendo nuestros institutos y facultades en pie de lucha, organizando asambleas masivas y creando comités contra la represión y por el derecho a decidir. Comités que organicen paros, concentraciones, hagan difusión y animen a la participación en todas las movilizaciones convocadas … ya confluir todas y todos dando una respuesta multitudinaria el próximo 28 de Septiembre en una gran Huelga General Estudiantil, vaciando las aulas y llenando las calles con un clamor: Libertad para el pueblo catalán, basta de represión franquista!

Sindicato de Estudiantes de los Países Catalanes:
Ante el momento excepcional que vivimos, los últimos días las calles y las plazas han sido inundados de gente, y las estudiantes hemos tomado partido de la movilización popular ocupando el edificio histórico de la UB como símbolo de resistencia a las opresiones que ha afrontado constantemente nuestro pueblo. Somos herederas de las luchas que nos preceden, porque sólo sabiendo de dónde venimos podremos decidir dónde vamos.
Venimos de La Caputxinada: ejemplo de dignidad, resistencia, empoderamiento y antifascismo, de la primera Asamblea Libre de Estudiantes: porque sabemos que la República nace de abajo, de las asambleas y la organización colectiva.
Venimos de la lucha contra Bolonia y de la lucha contra el 3 + 2: el Movimiento Estudiantil hace años que lucha y seguirá luchando hasta conseguir la educación que queremos.
Embat tras embate, el movimiento estudiantil ha estado siempre a la altura de los momentos políticos decisivos para nuestro pueblo y ha salido a las calles en defensa de los derechos y las libertades colectivas: ésta no será diferente. Esta vez, más que nunca, las estudiantes queremos estar junto al pueblo, liderando codo a codo el proceso de ruptura que nos llevará a la construcción de un nuevo modelo de país, donde la educación será sin duda el pilar fundamental para hacer de este un territorio de personas libres. Seremos libres porque seremos nosotros quienes decidimos qué sistema educativo queremos los Países Catalanes: completamente público, de calidad, coedicatvo, en catalán y al servicio de las clases populares.
Durante una semana hemos sido incansables, hemos mantenido una movilización sostenida para combatir la represión del Estado Español en todo el territorio y hemos hecho frente a los abusos de manera pacífica y organizada. Ellos sin embargo, no recularán, y nosotros no vamos a renunciar a autodeterminarse nos para construir la educación que queremos. Por eso hay que seguir: hay que vaciamos definitivamente las aulas y salimos a las calles para ganar la independencia.
Sabemos que ante el escenario decisivo en el que nos encontramos será sólo la respuesta popular unida y organizada la que nos permitirá ganar el referéndum y la República, y es por eso que desde el Sindicato de Estudiantes de los Países Catalanes convocamos a una HUELGA GENERAL EDUCATIVA para el próximo 28 de septiembre.
Ahora nos toca a nosotros: estudiante, organízate, movilizate: súmate a la huelga.
Por una educación al servicio del pueblo, ganamos la independencia.Para obtener más información, visite sus páginas web.

Por otra parte, como director del centro, se hace saber que, de acuerdo con la Ley de Educación de Cataluña 12/2009, de 10 de julio (DOGC núm. 5422) y con la normativa de nuestro centro, del centro, la inasistencia a clase del alumnado por razones generales, comunicada con 48 horas de antelación, no será objeto de corrección.
En particular, el artículo 8, párrafo 2 de la Ley 8/1985 dice lo siguiente:
(…) “las decisiones colectivas que adopten los alumnos, a partir del tercer curso de la educación secundaria obligatoria, con respecto a la asistencia a clase no tendrán la consideración de faltas de conducta ni serán objeto de sanción , cuando éstas hayan sido resultado del ejercicio del derecho de reunión y sean comunicadas previamente a la dirección del centro. “

Sin embargo, las normativas antes mencionadas en ningún caso obligan a participar en esta convocatoria de huelga y por lo tanto el profesorado garantizará la seguridad y la atención del alumnado presente en el centro.

Recuerde que la huelga es un derecho adquirido por los estudiantes de secundaria y está reconocida en las normativas vigentes. Desde el equipo directivo podemos constatar que este derecho a menudo se confunde con un día festivo. Por esta razón, pedimos a las familias que reflexionéis con vuestros hijos e hijas sobre el uso que se puede hacer de una jornada de huelga.

Por último, y ante la incertidumbre que supone poder saber qué seguimiento real tendrá esta convocatoria por parte del alumnado, os pedimos que para conocer si su hijo o hija ha asistido o no en el centro, hasta que no tengamos operativo el control de asistencia habitual con el programa GESTIN, puede ponerse en contacto con el tutor de grupo.

Recibe un saludo,

Nombre del Instituto______
Departament d’Ensenyament

Papeletas caseras.


El patético separatismo catalán está acorralado. El consejero de Presidencia, Jordi Turull, pide a sus fieles que impriman en casa  las papeletas para un referéndum ilegal, sin censo, sin locales, sin apoyos y condenado a la risa y la acción judicial.

Cuando alguien en clase no tiene impresora ni posibilidades de acceder a una hace el trabajo a mano aunque quede peor y me parecería muy facha que a ti, que lo das todo por Cataluña,  no te permitiesen llevar una papeleta hecha a mano porque eso mermaría  tu derecho a decidir.

Esta es toda la dignidad que merece tener un destroyer que se ha dejado vender la moto por unos mafiosos vendepatrias. Imprime tu papeleta. Bueno,  mejor imprímete 40 o 50. Si se te acaba el papel usa los tickets del Bonpreu (que no los del Mercadona porque son unos españolazos) y haz tus papeletas. Si no te quedan tickets no te cortes, usa el papel  del váter que total va a servir para lo mismo.
Hala.

A votar a la sede  de exCiU, de ERC o al bar de abajo.