Política y puentes

 

Feliz día de la marmota, conciudadanos. Mi solidaridad con los amigos catalanes sometidos a la turra 24/7 y hoy más. Os acompaño en el sentimiento.
Me abstengo de reseñar lo que hoy se ha visto por las calles de la Diagonal de Barcelona. Tengo asumido que quien es capaz de atender a instrucciones para hacer un desfile en manada con semejante performance incluida tiene mucha necesidad de cariño y poco remedio a corto plazo. El presidente Sánchez no ha perdido el tiempo y se ha hecho partícipe de la celebración, de los de una cultura y una lengua impuestas por narices y encima le ha pedido al resto que conviva. Hay que fastidiarse.pdr

 

Luego la guinda la puso la aparición del Ministro de exteriores, el otrora españolista, Josep Borell. Tuvo a bien comunicar en una entrevista en la BBC que él preferiría que los golpistas estuviesen sueltos, no sin aclarar que el tema no es de su competencia. La incompetencia queda vista y el juez afortunadamente no necesita su ayuda ni opinión.
Está claro que estamos ante el más que previsible y necesario apaciguamiento del nacionalismo que ha contribuido para que Pedro el de “espejito, espejito”   y su gobierno de relumbrón estén en la silla. Hay que abrir la mano para que no les digan que no a los presupuestos (de Mariano , por cierto) o se acaba el chollo de la Moncloa, cortinas nuevas incluidas.

Los desmanes del gobierno de España me recuerdan todas las veces que se habla de “tender puentes”, dialogar, reparar la convivencia. Uno detrás de otro,  nos tratan como a imbéciles y nos dejan en la estacada. Los puentes, ya sean de piedra, de hierro, de hormigón o de arcoíris como en las películas infantiles, a veces se destruyen. Cuando se vuela un puente a posta se hace para dejar a alguien al otro lado y mantenerlo lejos, hacerlo sufrir, aislarlo o evitar que se haga con el control de algo.
En Cataluña hemos asistido a la voladura en directo de los puentes. Nos han vendido el diálogo, los abrazos y las negociaciones como grandes hitos de convivencia pero no hay un solo ejemplo de puente que no se haya roto, y mira por dónde, cada vez que uno ha caído ha sido después de que el arquitecto se hubiese puesto a salvo del otro lado.

¿Habéis leído la narración de Pérez Reverte de la voladura del puente Bijelo Polje en territorio Comanche? El que se iba a quedar aislado después de la voladura, el “otro” había sido el conciudadano, pero de pronto había que dejarlo lejos, incluso borrarlo de la faz de la tierra o bien evitar que lo borrase a uno. Seguro alguno se lleva las manos a la cabeza ahora mismo. ¿A qué puentes se refiere la clase política cuando empieza hablar de negociar, cuando apacigua, cuando concede sabiendo que empuja la primera ficha del efecto dominó? ¿Quién pasa el puente y quién se queda del otro lado después de la voladura?

Puentes le tendió Aznar a Pujol cuando se le concedió a la Generalitat las competencias en educación y sanidad: La “obra ingenieril” en cuestión ha sido la excusa para imponer un modelo educativo minimalista que pretende borrar lazos afectivos, históricos y lingüísticos reales cambiándolos por un unos artificiales que responden al plan nacional que Pujol tenía en la cabeza. Aznar y Pujol cruzaron y luego… ¡BUM! Los niños se quedaron en la hondonada y allí han crecido. A algunos, hoy adultos, los habéis visto desfilando disciplinadamente con sus niños por la Diagonal.

Zapatero fue complaciente con el término “Nación” y se comprometió a apoyar cualquier cosa escrita en el Estatuto que aprobase el Parlamento catalán. Cruzó y se ganó el beneplácito del “enemigo” y luego, ¡BUM!, los ciudadanos no nacionalistas quedaron acorralados y ninguneados. Ahora vamos camino de la nación de naciones, el referéndum disfrazado de concesión de competencias y a los ciudadanos no nacionalistas en Cataluña no los ha salvado de la propaganda de tv3 ni el 155 porque Zapatero bis no podía provocar a los señoritos hasta el punto de quitarles la turra goebbeliana. Así las cosas, Sánchez está en la silla, Torra subido a la parra y los de siempre, jodidos.

Podemos aludir también al incondicional apoyo institucional de Colau para el gobierno corrupto, recortador  y tresporcentista de Artur Mas y su poco disimulo para contentar a los señores de los lazos sin que en nada se beneficien los barceloneses, o al amable encuentro de Carod Rovira con ETA para que no matasen catalanes ( total, ancha es Castilla)… Y no sigo que no acabo.

Que nadie que ocupe un puesto obtenido por elección popular o por el método de “quítate tú que me pongo yo” me hable de puentes que no me fío ni un pelo. Harían bien en dejarnos salir del agujero en que nos han metido. Sin sus ambiciones y egos de por medio estaríamos mejor.

Pedro, calladito estás más guapo.

Anuncios

Dulce inicio de año. Rosh Hashana 5779

Es 8 de septiembre de 2018. Mañana es Rosh Hashaná. El calendario judío  ha dado una vuelta  y  mañana empieza un nuevo año, el 5779, con sus celebraciones, acontecimientos,  su rutina, encuentros, desencuentros, logros, fracasos, venturas y desventuras.

Como siempre en estas fechas, tengo la necesidad de volver a la cocina de la casa de mi madre. Cada año sacaba ella esa olla de barro gigante en la que preparaba la mezcla de la doble receta de pastel de miel. Horneaba para nuestra casa, para la tía que nos invitaba a la cena multitudinaria, para alguna de sus hermanas y para llevarle uno a mi abuelo paterno(“el” abuelo) , que se lo desayunaba remojando bocaditos de pastel en sorbos de infusión de manzanilla. Pasaban los días de reflexión y  después del ayuno de Yom Kippur todo el mundo quería comer pastel de miel. Había que hornear otra tanda. No daba abasto.

La casa olía a bizcocho tierno, ralladura de naranja y clavo molido. La receta familiar no se parece en nada a ningún “honik lekaj”( pastel de miel en Yiddish) que uno pueda comprar  por ahí. Por arriba siempre está húmedo y brillante y por dentro tierno, aromático y con tropezones de nueces que parecen estratégicamente repartidos en la masa. Esta delicia es herencia de una vecina polaca de mi abuela materna. Vivía en la casa de al lado  en la calle Insurgentes de la colonia Roma cuando mi madre y sus hermanas eran jovencitas.

Mi recuerdo más vivo del pastel, a pesar de que ya lo hacía mi abuela por quien he tenido verdadera devoción, es el de mi madre. La veo con el delantal, delante de la olla de barro, la encimera llena de vasos con ingredientes preparados para ser añadidos a la olla, la batidora de aspas haciendo ruido y salpicando manchas marrones en las baldosas de la pared y reconozco el sabor de la masa cruda con la que llenaba los moldes de rosca que sigue utilizando.

Cuando vine a vivir a España, la batidora de pasteles entró en la cocina de nuestra primera casa de Barcelona  en Rosh Hashaná. La compramos en una pequeña tienda de electrodomésticos que había en la Calle San Gervasio. Entre mi marido y yo llenamos la casa con el olor de los días de fiesta y no hemos faltado a la cita en 18 años.  Los ayudantes pasteleros nos han ido cambiando de talla. Al menos ya nos hemos librado del taburete  y las manchas de pastel en el techo. Alguno  seguro que se quedará con el recuerdo del ruido de la batidora y el sabor de la masa cruda.

Comparto la receta tal como la atesoro desde que nos la escribió ella en octubre  del año 2000.  Mi casa en Zaragoza hoy huele a fiesta y a madre. pastel de miel

Feliz año, que sea dulce y si no lo es hoy, que lo sea mañana.

Shaná Tová a todos

 

 

 

 

 

¿Qué hacer si te identifican por quitar lazos amarillos? Por el abogado Ignacio W. Palacios.

¿también tú, Aragón?

Opinión • Cultura • Sociedad

Cabecera-sección Yael Borkow

Aragón-interior

¿Se ha vuelto nacionalista el gobierno de Aragón?

 

El 28 de junio se publicó en el Boletín Oficial de Aragón una ley que actualiza los derechos históricos de Aragón. La publicación no estuvo libre de polémica, la justa, solo la que pueda levantar alguien que no es el protagonista de todas las portadas, montajes y entretenimientos de los últimos años.

Con el objetivo de la superación de las pérdidas de los Fueros de Aragón, derechos de nación histórica, la ley establece la abolición del primer decreto de nueva planta de 1707 que supuso, entre otras cosas, la unificación de los antiguos reinos y la renuncia a usos, costumbres y normas propias de la Corona de Aragón antes de que gobernara Felipe V.

La abolición de decretos del 1707 puede ser interpretada por algunos como un deseo de eliminar cualquier vestigio borbónico y apuntarse a la lista de los destructores…

Ver la entrada original 1.608 palabras más

Hombre rico, hombre pobre

Opinión • Cultura • Sociedad

Cabecera-sección Yael Borkow

elecciones méxico interior

El 1 de julio se celebraron en México elecciones generales. Sucedió como estaba cantado; Andrés Manuel López Obrador, candidato del Movimiento de Regeneración Nacional (MORENA) obtuvo 53% de los votos y se situó a 30 puntos del siguiente aspirante, Ricardo Anaya, del Partido Acción Nacional. Esta es la mayor victoria electoral que se haya visto en México y la tercera vez que AMLO (Andrés Manuel López Obrador) lo intentaba. Esta vez “la tercera era la vencida” o “la última y nos vamos”, y se quedó, además con una mayoría absolutísima en el Congreso.

El presidente electo encabeza un movimiento social que ha llevado por toda la República. Ha denunciado desde su candidatura la más que evidente corrupción de un sistema presidencialista con gravísimas disfunciones, abusos de poder, desigualdades, pobreza, clientelismo, violencia en algunas regiones que viven en estado de guerra, con el ejército haciendo funciones que no corresponden y miles…

Ver la entrada original 2.263 palabras más

Canta y no llores. Pincelada de las próximas elecciones en México.

El 1 de julio hay elecciones en México. El seguimiento de la campaña en los diarios la dibuja larga, sucia y trascendente como pocas, es decir, como cualquier campaña electoral española vista en televisión, seguida en la prensa escrita o en redes sociales. Las campañas comienzan siempre mucho antes de su comienzo oficial.

Desde de la posición más a la izquierda se presenta, por tercera vez, el exalcalde de la Ciudad de México Andrés Manuel López Obrador del partido MORENA (Movimiento regeneración Nacional) por la Coalición “Juntos haremos historia”.

El PRI, es el actual partido del gobierno del presidente Peña Nieto. El PRI gobernó México durante 70 años hasta que se establecieron elecciones con garantías y posibilidad real de alternancia en el poder. El candidato es José Antonio Meade Kuribreña en coalición con los ecologistas. Se hacen llamar “Todos por México”.

Por el centro derecha, está el Partido Acción Nacional, democristianos liberales. Es el partido que gobernó México entre 2000 y 2012, con Vicente Fox y Felipe Calderón. Su candidato es Ricardo Anaya Cortés y se presentan en coalición con el PRD (izquierda) en “Por México al Frente”.

Por último, hay un candidato independiente proveniente de las filas priistas, Jaime Heliodoro Rodríguez Calderón “El Bronco”.
Las elecciones incluyen candidatos a diputados y senadores por los partidos en todos los estados y en esta ocasión en algunos de ellos confluyen las presidenciales con las elecciones a gobernador o a alcaldes.

En la República Mexicana hay un poder central y 32 Estados o entidades federativas autónomas y soberanas cuyas leyes en ningún caso pueden contradecir las establecidas en la Constitución. Yo me acuerdo muy bien de esto cuando algunos en España predican las bondades del federalismo que a grandes rasgos funciona como el autonomismo, pero con menos competencias y con otro nombre para las entidades soberanas. Es una estupenda señal que tanta gente en “estepaís”(España) pueda dedicar horas a disputar el nombre de las entidades federativas y empeñados en pensar que si cambian de nombre van a ganar competencias que ya tienen. Pero no me distraigan que no es el tema de hoy.

Vamos a 1994. El 23 de marzo de 1994 terminé una guardia en la Cruz roja donde hacía mi servicio social obligatorio, las prácticas de fin de carrera. Después de un día de teléfonos sonando y con la cabeza recargada de las penas de otros por los que hacíamos lo que podíamos, fuimos a dar una vuelta al centro comercial cercano. De pronto, un creciente zumbido se apoderó del ambiente. El desasosiego recibió su nombre en la primera pantalla de televisión que pillamos y a partir de ahí nos acompañó durante días. Acababan de matar en Tijuana a Luis Donaldo Colosio, candidato priista a la presidencia. Un hombre le disparó a quemarropa. Hasta hoy no sabemos si quien paga con pena de cárcel es el asesino porque no se le parece en nada.

Acabó gobernando quien fuese su jefe de campaña, Ernesto Zedillo, que se atrevió a favorecer la creación de órganos que velaran por elecciones limpias y propició la alternancia en el poder, una verdadera gesta de decencia democrática.
Entre otras frases, el discurso del candidato asesinado era así: “Es la hora de reformar el poder, de construir un nuevo equilibrio en la vida de la República; es la hora del poder del ciudadano. Es la hora de la democracia en México; es la hora de hacer de la buena aplicación de la justicia el gran instrumento para combatir el cacicazgo, para combatir los templos de poder y el abandono de nuestras comunidades.¡Es la hora de cerrarle el paso al influyentismo, a la corrupción y a la impunidad!”
Predicaba la separación de poderes y el adecuado funcionamiento del Estado de modo que no fuesen otros quienes gobernasen en la sombra y con intereses espurios. Parecía muy de verdad. Pero es conocido que los “templos del poder” no renuncian tan fácilmente. Les va la vida en ello. Pues eso…

De entonces hasta hoy ha habido gobiernos Federales de dos partidos distintos y cada uno ha lidiado con el cacicazgo, el narco, la economía, las desigualdades, las relaciones con el vecino del norte, la satisfacción o no de las mínimas necesidades, servicios e infraestructuras para los hoy más de 130 millones de habitantes como ha querido, ha podido o le ha convenido.

El mexicano, muy contrariamente a los estereotipos, es un ser que “sin embargo, se mueve”. Cada 6 años cambiamos de gobierno y el último año es conocido como el año de Hidalgo (chingue su madre el que deje algo). La sabiduría popular cuenta que todo gobierno saliente y sus afluentes arrasan y descapitalizan tanto como pueden porque saben que se van. Es común oír hablar de lo mal que van los negocios y sin embargo, ahí seguimos contra todo pronóstico. Algunos hasta consiguen prosperar y hay muchos que siempre encuentran como ganarse la vida. No recuerdo un solo momento en que la nube no planease sobre las cabezas de los mexicanos. Pero canta y no llores…

Desafortunadamente la violencia y la delincuencia organizada en México no son excepcionales ni coyunturales. Aun sabiéndolo desde siempre, tener pruebas fehacientes de que en el discurso uno puede dejarse la vida, a algunos, sin darnos cuenta, nos cambió para siempre.

Ahora volvamos a 2018. Esta campaña electoral lleva 132 políticos muertos en distintas localidades. Se ha eliminado a alcaldes, aspirantes a concejales, candidatos a distintos cargos y localidades y de partidos diversos y mentiría si dijera que me enterado puntualmente de cada asesinato. Después de cada muerte la campaña continuaba. La normalización de la violencia es apabullante. El mexicano duerme con ella en la cama y “sin embargo se mueve”. Este año la cifra de asesinados en el país asciende casi a 30.000,¡treintamil! ¿Qué son 132 aunque sean candidatos? ¿Qué más da que asesinen a periodistas que se atreven a destapar un agujero apestoso? ¿Qué más da matar a una candidata que le va a fastidiar el negocio al jefe si de eso viven tantas familias? ¿Qué más da si tienes que pisar el acelerador en los semáforos en rojo? ¿Qué importa si desaparecen nosecuantos estudiantes o matan a otros porque los confunden con bandas rivales?

ethellect

Todos los candidatos pretenden o eso dicen, ocuparse de atajar la violencia; desde la izquierda con más vehemencia y más certeza absoluta y desde el otro lado mirando un rompecabezas que se sabe complicado. Mientras el país sangra la economía se hunde del susto. A los mercados no les gusta la campaña, a los negocios les escuece la política de Trump, los vecinos estornudan y México enferma de neumonía. Pregúntale a un mexicano cómo va todo: “de la chingada”.

El antropólogo y exmiembro del partido comunista mexicano (de larga tradición pero siempre minoritario) Roger Bartra en una entrevista concedida a el País dijo: “la tradición comunista desapareció, pero se mantuvo la populista. Y es lo que estamos viendo. Domina el panorama este populismo de derecha obradorista. Así que la izquierda está en muy mal momento en México. Este populismo de origen priista es como el peronismo y en Argentina es difícil encontrar rasgos de la izquierda. Me temo que vamos por ese camino…” y ante la pregunta de qué teme de López Obrador respondió: “La posibilidad de que se vuelva muy autoritario. De que afecte a todo lo que se ha logrado en avances democráticos, que dañe la tradición democrática que todavía no se ha consolidado. Temo su talante autoritario.”
El mercado inmobiliario y los negocios en general toman aire y ponen la musiquita de espera. La fuga de capitales del año de Hidalgo se suma al miedo al populismo, todo aquel que tiene ojos para ver se mira el espejo de América del Sur. Las promesas de salvación y soluciones fáciles ante la grave enfermedad hacen que la gente que se ha ganado hasta el último céntimo tiemble al ver las encuestas que dan ganador a López Obrador. Algunos de cerca y otros de lejos deseamos que lo de “hacemos historia” comience con alguien que no sea López Obrador.
Espero que las mayorías silenciosas, que como todos aquí sabemos, existen, sean decisivas. Algo tiene que pasar, pero la solución no puede ser fácil.

Mientras, México mira rodar un balón y canta. La vida sigue casi siempre.

La violencia, un hábito.

La violencia obliga a los ciudadanos a cambiar de hábitos. Quien haya vivido en ciudades donde el crimen  es una realidad cotidiana lo sabe bien. Cambiar costumbres o adaptarse al entorno es algo para lo que las personas nacemos químicamente programadas.

Me atrevo a afirmar que son pocos los que, mientras viven inmersos en un ambiente hostil, perciben todos los matices del mismo y no  porque no estén capacitados para ello o tengan alguna tara. Si hemos de sobrevivir, poder tener una vida productiva e incluso ser capaces de disfrutar de ratos de ocio es necesario crear mecanismos de defensa para no sucumbir al miedo, la desesperanza o la renuncia total a los propios principios.

El asunto es bastante más complejo de lo que parece y comparto esta reflexión después de haber vivido gran parte de mi vida en ambientes que se volvieron hostiles. Reconozco, hoy  desde fuera,  la que fue mi propia negación y las estrategias utilizadas para sobrevivir e incluso persistir y poder crecer, formarme e incluso disfrutar en medio de las aguas turbias.

En la Ciudad de México, si alguien te toca el hombro por detrás para pedirte la hora  te da un vuelco el corazón, si vas con los niños de paseo aunque estén creciditos no van 20 metros por delante de ti haciendo pamplinas (los míos no, desde luego), si se te acerca alguien en un semáforo cierras el seguro de la puerta y si has tenido que ir a recoger a un pariente un poco ajado después de un “pequeño” secuestro exprés consideras que has tenido mucha suerte y puedes ir a darle gracias a cualquiera a quien prefieras encomendarte.

Luego te marchas si quieres y puedes y vives desde lejos en la negación para acordarte lo menos posible de que tu madre puede presenciar un robo a mano armada al coche de al lado (con suerte) y le das consejos e instrucciones para salir a la calle, fingiendo que no sabes que el mundo no se para ante la violencia, que ella y otros muchos millones son guerreros contra la estadística como lo has sido tú.

Y hablando de mi madre, en los años en que yo vivía en Barcelona (hasta hace uno), sobre todo los últimos 6, los  fines del verano le coincidían a la mujer con los 11S “democráticos, festivos y familiares” de la panda ictericia. Se veía en el brete de verme ir, libreta y cámara en mano a ser testigo del show y  a veces intentaba, sin éxito,  oponerse. Alguno pensará, ¡Bah! cosas de madres y algo de eso hay pero no podemos negarle a quien ha visto miles de manifestaciones en el Paseo de la Reforma y desafía la estadística día a día que la violencia que percibía estaba ahí larvada.

Hace ya muchos años que insisto en que no hay peor violencia que la producida por la rabia contenida y la escondida detrás de sonrisas y dulces palabras. Ya me fastidia pero tenía toda la razón. El miedo de mi madre no era injustificado. Estoy segura de que, de no haberme marchado de Barcelona, ya habría “cobrado”. Es verdad que en los años de prusés democrático, festivo y familiar hice denuncias públicas y me metí en sitios  para poder hacerlas y reconozco que quizás si en México me hubiese atrevido a decir y hacer eso no estaría contando esto hoy.

¿Pero a qué voy?

La denuncia del avance de la apropiación de espacios públicos en Barcelona, la defensa del derecho de mis hijos a no ser adoctrinados en la escuela, la reivindicación de la españolidad de la ciudad que había adoptado como mía y el cuidado y compañía de los que pensaban como yo era, en los últimos años, la única manera de persistir en un ambiente que si bien no percibía como físicamente violento se fue haciendo socialmente insostenible. Ahora también es físicamente violento.

La  invasión absoluta de todos los espacios de la vida cotidiana por la imposición nacionalcatalanista me obligó a cambiar de hábitos, a vivir vigilante, a comprar o dejar de comprar en sitios, a pasear o dejar de hacerlo, a abandonar instituciones, restringir relaciones y aún así consideraba que el espacio era mío, que tenía derecho a él.  Defenderse era una verdadera necesidad  y había que hacerlo casi a cualquier precio.

Cuando vivimos inmersos en la hostilidad no siempre somos conscientes del coste. Si tienes lo que hay que tener haces lo que toca y sobrevives. Aquella violencia larvada ahora está al descubierto, el desprecio a lo español y al vecino se ve legitimada  por gobiernos xenófobos, prófugos y complacientes. Hoy si te opones a la ocupación de espacios públicos, a que conviertan playas en cementerios o no te da la gana que te adoctrinen al niño y además lo dices, te arriesgas a ser llamado facha en el mejor de los casos, a que  un iluminado con rastas mantenido por sus padres te ponga un ojo morado en nombre de su derecho a la ictericia o a que la policía política te detenga.

Con riesgos y todo la lucha por lo propio de los que han sido abandonados y vendidos por los gobiernos centrales de España es hoy un modo de vida. Hay que sobrevivir. Todos no pueden colgar el cartel de se vende, coger los niños y marcharse y de eso se vale quien abusa de ellos una y otra vez.

A mí me costó un tiempo salir a la calle en Zaragoza, mi casa, sin esperar esa hostilidad a la que ya me había acostumbrado. De golpe no había balcones con banderas estrelladas, ni gente pegando propaganda de la ANC en las paredes, ni el vecino me miraba torcido ni tenía que preocuparme de la catalanización de Miguel Servet. Las revelaciones de mi identidad por redes persistieron pero de pronto me resbalaban, el precio de un billete de AVE separaba a los iluminados de mi familia. Algún rato otrora ocupado en defenderme llegué a aburrirme y tuve que llenarlo simplemente  viviendo. Hoy he dejado de echar de menos las aguas turbias en las que con tanta soltura nadé. Vivir a la defensiva y comprobar día a día que puedes se convierte en un pequeño o gran vicio, cada día es un día más que le ganas a la estadística. Si alguien me hubiese dicho esto hace dos años quizás me lo habría tomado muy mal(ya os entiendo) porque no podía hacer otra cosa.  Hasta que pude.